Nota
de SalomónLucas, para este curso: Los
libros y archivos señalados en esta página tienen
una información adecuada, para los estudiosos del Tarot,
como Escuela Iniciática, esto significa, que estos libros
reunen una información interesante, para comprender el
significado de los Arcanos del Tarot y sacarle el máximo
rendimiento, en su estudio y sus aplicaciones.
El
Tarot estudiado en esta Web es un camino, en símbolos,
arquetipos o arcanos, para comprender el camino evolutivo del
Hombre, como Ser Humano y facilitar su proceso evolutivo
individual, también, para el desarrollo de los poderes
mentales... Los “9” primeros arcanos son fácil
de comprender, sólo es necesario una actitud positiva,
para encontrar la verdad en una meditación simple.
El
siguiente libro con el número “1” representa
información adecuada, para comprender el arcano “I”
o el Mago, que representa el principio de todas las cosas y
tareas... Está representado por un mago con los símbolos
siguientes: un sombrero con el símbolo infinito; en su
mano izquierda, la receptiva, un símblo de sabiduría
y en la derecha, la activa, una mesa de trabajo con los cuatro
símbolos de la Energía, que son: tierra, agua,
fuego y aire, para meditar antes de actuar en el mundo de la
materia.
Podemos
reprogramar nuestro cerebro para cambiar su comportamiento”
Hace
algo más de veinte años, Joe Dispenza (de los
maestros de “Y tú qué sabes”), fue
arrollado por un todoterreno cuando participaba en un triatlón.
El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó
coincidía, tenía que operarse inmediatamente,
debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30
centímetros desde la base del cuello hasta la base de la
columna), ya que la tomografía demostraba que la médula
estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en
cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico,
sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad
permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su
decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su
cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien
todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un
plan de acción que incluía autohipnosis,
meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a
regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó
totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en
el tema.
Durante ocho años, estudió las
remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron
tanto los resultados que decidió volver a la universidad
para intentar explicar científicamente lo que había
descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo
del cuerpo.
Joe Dispenza estudió Bioquímica
en la Universidad Rutgers de New Brunswickle, en Nueva Jersey;
obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University
de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió
el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria
calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la
International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de
posgrado en neurología, neurofisiologí a, función
cerebral, biología celular, genética, memorización,
química cerebral, envejecimiento y longevidad. Desde 1997
ha dado conferencias ante más de diez mil personas en 17
países de los cinco continentes. A finales de mayo hablará
en Madrid y Barcelona coincidiendo con la edición española
de su libro Desarrolla tu cerebro. “Podemos cambiar la
mentalidad al crear nuevos cableados en el cerebro
y fortalecerlos con nuestro pensamiento” ¿Cómo
empezó a interesarse por el cerebro? He entrevistado a
cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades
-tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes,
alteraciones respiratorias, hipertensión arterial,
colesterol alto, dolores músculo esqueléticos,
raras alteraciones genéticas para las que la ciencia
médica no tiene solución…-, pero cuyo cuerpo
se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una
intervención médica convencional, como la cirugía
o los fármacos. ¿Milagro? Observé que
una de las causas principales de esas remisiones espontáneas
era que habían cambiado su forma de pensar, así que
volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias
para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando
afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en
materia, me baso en la más pura vanguardia científica.
Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura
neurológica de su cerebro. Estimulante curiosidad la
suya. Todas esas personas que tenían una remisión
espontánea compartían cuatro cualidades
específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y
entendieron que había una inteligencia superior dentro de
ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o
subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus
propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su
enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera
de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo
científico llamado psico-neuroinmunología que
demuestra la conexión existente entre la mente y el
cuerpo. Le creo, pero avancemos en sus conclusiones. La
tercera característica común es que cada persona
decidió reinventarse a sí misma para llegar a ser
otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto
es totalmente posible. Por último, tenían en común
que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en
qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que
perdieron la noción del tiempo y el espacio. ¿Y
eso qué significa? El lóbulo frontal representa
un 40% ciento de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de
verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa
como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las
demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del
tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen
que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay
fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el
pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más
real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo
frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en
un único pensamiento, y es en ese momento en que el
cerebro rehace su cableado. ¿En qué se
traduce? Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos
nuestra atención con más frecuencia es lo que
nos define a escala neurológica. Un reciente estudio
demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está
relajado, pensando en otras cosas. Entre la intención y
el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del
cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y
la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado
derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad
cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están
memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado
izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina
cognitiva. ¿Cambiar las marchas del coche? Todas
esas cosas que hacemos sin pensar, sí. Esa es la razón
de que cuando un neófito escucha música la oiga con
el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo
haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad
de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la
evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos
cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y
fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad,
los que no utilizamos tienden a desaparecer. Usted habla de
inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo
lo explica desde un punto de vista científico? No hay
nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia
que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza
hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas
cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera
en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del
hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera
sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta
inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las
células, los tejidos, los órganos y los sistemas
corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a
partir de dos células individuales. ¿El poder
que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana? El
cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un
órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es
un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo
que está operando en el cerebro para que cambie la
mentalidad. ¿Cómo define ese algo? Ja, ja,
ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de
vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda
del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que
nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre
nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto
de nuestros procesos biológicos sino una causa.
Básicamente, más allá de mis estudios sobre
las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento
transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones
químicas que nos llevan a la adicción de
comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo
se crean esos malos hábitos, no sólo podemos
romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro
cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos
nuevos. ¿Y la predestinación genética? La
investigación científica de vanguardia está
mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que
el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado
químico en que vivimos el que hace que algunos estén
encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy
interesante en Japón con enfermos dependientes de la
insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos
sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar
en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados
sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de
plásticos que nuestro tejido neuronal. ¿Cada vez
que pensamos fabricamos sustancias químicas? Así
es, y estas sustancias a su vez son señales que nos
permiten sentir exactamente cómo estábamos
pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad,
al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que
en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que
pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y
eso produce aún más química. Un círculo
vicioso. Sí, y así se crea lo que llamamos el
estado de ser. La repetición de estas señales hace
que algunos genes estén activados y otros apagados.
Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que
la persona dice: “Soy una persona infeliz, negativa, o
llena de culpa”, pero en realidad lo único que ha
hecho es memorizar su continuidad química y definirse
como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias
químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo,
rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro.
Cualquier perturbación en la composición química
constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará
como resultado un malestar. Estamos enganchados a nuestra
química interna. Sí, haremos prácticamente
todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como
inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar
nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el
cuerpo ya manda sobre la mente. ¿Propone cambiar la
química cerebral con nuestro pensamiento? Es una parte
de mi trabajo, no se trata sólo de cambiar la química
cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado.
Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o
secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la
neurociencia es que si las células neuronales se activan
conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más
permanente. Una persona ante una situación, por nueva que
sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo
pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro
no cambia, vive con la misma mente cada día. ¿Cómo
interrumpir el ciclo? A través del proceso de
conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es
buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar
dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos
cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros
mismos, tendríamos otro tipo de mundo. ¿Qué
preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera? La
mayoría de las personas cree que las emociones son
reales.. Las emociones y los sentimientos son el producto final,
el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias
nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la
actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo
proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría
a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día
que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas
empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza,
las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos
eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a
liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos
impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de
recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí
mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para
ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y
qué quiero emular? Pero saber quién quieres ser
no es suficiente para cambiar tu cableado. No. El conocimiento
es lo que precede a la experiencia. Aprender una información
es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro
comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su
vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la
experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo
lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos
repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el
cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser. El
siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene
que haber acción. El hábito más grande
que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la
neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya
esta formada antes de los 35 años, eso significa que
tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier
situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y
actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero
los últimos estudios muestran que es posible cambiar la
personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que
convertir el hábito inconsciente en algo consciente,
llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos
inconscientes. ¿Eso son 20 años de
psicoanálisis? Aunque llegues a entender
intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu
condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras
vamos aprendiendo nueva información y empezamos a
pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos,
estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente.
Una vez esa nueva mente está establecida, tenemos que
empezar a pensar cómo mostrarla, y ahí entra el
cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el
reaprender.
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