Nota de SalomónLucas, para esta página: Los libros y archivos señalados en esta página tienen una información adecuada, para los estudiosos del Tarot, como Escuela Iniciática, esto significa, que estos libros reunen una información interesante, para comprender el significado de los Arcanos del Tarot y sacarle el máximo rendimiento, en su estudio y sus aplicaciones. El Tarot estudiado en esta Web es un camino, en símbolos, arquetipos o arcanos, para comprender el camino evolutivo del Hombre, como Ser Humano y facilitar su proceso evolutivo individual, también, para el desarrollo de los poderes mentales... Los “9” primeros arcanos son fácil de comprender, sólo es necesario una actitud positiva, para encontrar la verdad en una meditación simple.


El siguiente libro con el número “8” representa información adecuada, para comprender el arcano “VIII” o La Justicia, que representa La Ley en todas las cosas y tareas... Está reprentada por un representante de La Ley, que mantiene una balanza en la mano izquierda y una espada en la derecha, sentado en su trono...



LOS MISTERIOS DE SHAMBALLA – Resumen tercero

 

por Vicente Beltrán Anglada

 

 

Ahondando en el tema supremo de Shamballa, quisiera que considerásemos hoy, conjun­tamente, uno de los temas más importantes desde el ángulo esotérico, como es el que tiene que ver con la ciencia de los triángulos, y al hablar de la ciencia de los triángulos, habida cuenta que toda la manifestación dentro de este sistema solar es triple, hay que entrar en la consideración de un morador en el centro, y de esta manera empezar ya a trabajar de una manera –casi por decirlo así— científica en un asunto tan trascen­dente.

 

Como todos los investigadores esotéricos saben, el Logos de nuestro universo, Dios, hasta donde nuestra mente puede alcanzarlo, es una Entidad que se manifiesta en forma de una trinidad; no solamente en Su propia expresión o aspecto divino, sino que impulsa a toda esta fuerza, dentro del ámbito de cualquier tipo de forma, desde el más glorioso Arcángel hasta el átomo más humilde. Según se nos dice hablando en términos de geome­tría esotérica, hay tres formas o imágenes geométricas, que el esoterista debe tener muy en cuenta si quiere llegar a una cierta comprensión de la Entidad que gobierna nuestro sistema solar: la primera forma es la del cuadrado, el cuadrado regular, de igua­les lados e iguales ángulos, es la expresión acabada del arquetipo que tuvo su permanen­cia, su historia y su desarrollo en el primer universo, donde el Logos, nuestro Padre Creador, desarrolló aquello que técnicamente llamamos el cuaternario.

 

En el primer universo la forma del cuadrado estaba en la base arquetípica de aquel universo, porque tenía que desarrollar nuestro Logos la mente concreta, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, y para servir de relación entre los cuerpos: el cuerpo etérico, y ese mismo cuater­nario donde se apoya nuestra personalidad humana, y donde se apoyó y llevó a su cumpli­miento mahamanvantárico nuestro Logos Solar.

 

Hay otra figura que corresponde a nues­tro universo: es la figura del triángulo equilátero. Como saben ustedes hay tres formas de triángulos: el equilátero perfecto, el isósceles con solamente dos lados y dos ángulos iguales, y el escaleno, completamente desigual, que casi podríamos decir que marca la trayectoria personal de la inmensa mayoría de los seres humanos. Entonces, la figura arquetípica por excelencia que corresponde a nuestro universo es el triángulo equilátero. Un triángulo equilátero desde el ángulo de vista esotérico significa la armonía de funciones, de cualidades y de todas las energías actuantes dentro del triángulo. Técnicamente, la integración de cualquier cuerpo, de cualquier ser en la vida de la naturaleza, adopta en el espacio la forma de un triángulo equilátero.

 

La forma geométrica del futuro es el círculo, el círculo perfecto. Entonces, a través de esta personalidad creada en un universo anterior, el triángulo que se está desarrollando actualmente en este presente ciclo solar, darán como resultado la gloria esplendente del tercer universo, el universo del futuro de nuestro Logos. Esto creo que lo hemos dicho ya en otras ocasiones, nos da la impresión, la percepción casi instintiva de una triple figura geométrica que es el cuadrado, el triángulo y el círculo, que es la figura que nos hacen los niños cuando les decimos “¡Háganme una casa!". Un cuadrado, un triángulo y el sol iluminando, casi que está en el instinto espiritual de cualquier ser humano.

 

Estamos inmersos entonces en el universo septenario, con una figura representativa de este universo que es el triángulo. He rogado al Señor Gumí que dibujara esto, para demostrar que desde el ángulo de vista geométrico, nuestro sistema solar es un triángulo perfecto que tiene su punto más importante, desde el ángulo de vista de la evolución egoica, en el cuarto subplano del plano búdico o del cuarto plano. Se le forma aquí, fíjense ustedes, una figura mística: la figura de dos triángulos, el triángulo descendente desde los tres planos superiores, hasta el continente de los tres planos inferiores. Entonces aquí hay un punto céntrico, que está precisamente aquí, en el cual se dan cita las figuras del triángulo que desciende y del triángulo que va ascendiendo. Si se dan cuenta se forma la figura mítica o mística del Santo Grial. El Santo Grial es la copa mística dentro de la cual lo absoluto tiene que manifestarse a través de las formas relativas. Por lo tanto, la figura del Santo Grial es esta copa, naturalmente sería esto, ¿verdad? El Santo Grial es esto, es la expresión del triángulo inferior que va ascendiendo y la figura del triángulo superior que va descendiendo, hacen crisis en el momento crítico del tiempo, y en cualquier lugar remoto del espacio, ocupada por la entidad que llamamos cuarto plano, que es el Señor Vayu, el Dios del aire.

 

Aquí tenemos también la repre­sentación de los rayos, todos los rayos tienen que pasar por el cuarto rayo de armonía, sólo cuando llega el cuarto rayo al mundo de los hombres se convierte en conflicto, y enton­ces el hombre busca la armonía a través del conflicto. Todo esto lo sabemos porque lo estamos estudiando constantemente, pero lo interesante de todo el proceso es el trián­gulo que se forma, que es el triángulo del Logos, que con el centro en el cuarto plano, sin embargo, surge de los planos superiores hasta el plano físico más material, más denso, haciéndose carne aquellas palabras de Madame Blavatsky: "La materia es espíritu en su más baja forma vibratoria, y el espíritu es materia que ha llegado a su máxima consumación dentro del mundo de las realidades subjetivas." Lo subjetivo y lo objetivo se encuentran en un punto, este punto siempre será el del morador en el centro. Fíjense ustedes lo que significa este triángulo, y lo que significa el morador en el centro, esta es la figura mediante la cual, teológicamente hablando en términos cristianos, se nos da la representación de Dios, pero no dice nada más, pero es que el ojo en el centro, o el morador en el centro del triángulo equilátero, nos da la medida del arquetipo que ha llegado a producir cualquier ser encarnado.

 

Vamos a ver algunos de los triángulos para que veamos su importancia. El centro siempre es el que está llevando a cabo la evolución a través del triángulo. Una lista de triángulos muy importantes: el Logos Planetario a través de tres Budas esotéricos, de ascendencia solar; otro triángulo: Sanat Kumara y los tres Budas exotéricos, en su conjunto Sanat Kumara y los tres Budas exotéricos constituyen aquellas entidades que esotéricamente llamamos los Señores de la Llama; otro triángulo muy importante: el Señor Buda, Aquel que en una vida pasada, fue Sidharta Gautana, príncipe de la India, y los Tres Jefes de Departamento: el Manú, el Bodhisattva y el Mahachohan o el Señor de las Razas, el Señor de las Religiones y el Señor de la Civilización. Siguiendo con la línea descendente de los triángulos tenemos el triángulo constituido por el Chohan de Rayo y los tres Grandes Adeptos en su línea de rayo, un Chohan de rayo es el representante genuino de las energías de rayo dentro del planeta. Entonces tenemos siete Chohanes de Rayo y también tenemos para cada Chohan de Rayo, tres Grandes Adeptos en su línea de Rayo, trabajando para que este Rayo penetre dentro, desde lo más elevado hasta lo profundo de la materia. Tenemos después el triángulo constituido por tres Iniciados y en el centro a un Maestro en un Ashram; todos los Ashrams de la Jerarquía están controlados por un Maestro y por tres Iniciados que están trabajando dentro de su esfera vibratoria, para que la energía que surge del centro llegue a la séptima esfera del Ashram. Ya sabemos por lo que hemos dicho en otras ocasiones, que el Ashram, igual que el Sistema Solar, igual que el Sistema Planetario, igual que nuestro Esquema, está constituido por siete esferas.

 

Podríamos decir también que las figuras del triángulo, del cuadrado y del círculo son vistas desde una visión superficial o en superficie; en realidad se trata de un hexa­edro, de una pirámide y de una esfera, viendo las cosas en una cuarta dimensión, pero hablamos en una tercera dimensión porque el cerebro no da más, y la representación de esto tiene que ser forzosamente en dos dimensiones, ¿se dan cuenta? A menos que podamos decir lo que hay detrás, y esto no podemos hacerlo todavía, pero esto es intere­sante de comprender.

 

Tenemos después el triángulo constituido por el ser humano y sus tres vehículos: el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico, lo cual ya nos da la idea de que nosotros somos una miniatura de la propia Deidad Solar, es decir el microcosmos del gran Macrocosmos. Pero lleguemos al fondo de la materia, lleguemos al átomo, ten­dremos también un ojo en el centro, que es la conciencia del átomo, porque el átomo tiene conciencia y tres cuerpos expresivos que son: el protón, el neutrón y el electrón, y no vamos a meternos en más honduras todavía, pero fíjense ustedes si analizamos la vista desde el ángulo cósmico, y esto lo saben porque lo hemos repetido 50 veces aquí, que el Logos Cósmico se expresa en lo que a nosotros corresponde, a través de la Constela­ción de la Osa Mayor, de la Constelación de las Pléyades y de nuestro Sistema Solar, constituyendo un triángulo muy interesante.

 

Desde el ángulo de vista cósmico, teniendo en cuenta que nuestro sistema solar en su absoluta dimensionalidad es solamente el plano físico cósmico, es decir el cuerpo físico del Logos Cósmico, y viendo la grandiosidad de nuestro universo, al menos en los planos superiores, podernos tener toda una vislumbre de la gloria inmarcesible de las Entidades que están por encima de nuestro Logos Solar. Y tenemos también en orden a esquemas, el esquema desde el ángulo solar, el triángulo constituido por Júpiter, la Tierra y Venus, un triángulo muy interesante por cuanto produjo en su momento determinante la Venida de los Señores de la Llama, y más ade­lante, la incorporación a la vida celeste de la Tierra de los Señores de la Mente, los Ángeles Solares. Y desde el ángulo de vista de las cadenas tenemos un triángulo muy interesante –hablando en términos del esquema terrestre— que es el creado por Marte, por la Tierra y por Venus. Todo para que vayamos viendo que nuestro universo, siendo septenario, es al propio tiempo la expresión del triángulo equilátero perfecto.

 

Más interesante, más concluyente todavía, en astrología, se tiene en cuenta lo que se llaman las tres cruces. ¿Qué son las tres cruces? Un triángulo constituido por tres agrupaciones de Constelaciones. La Constelación sideral que nosotros llamamos el Zodíaco, tiene doce constelaciones expresivas, se manifiesta desde el ángulo de estos triángulos, a través de los signos comunes, de los signos fijos y de los signos cardinales. Cada uno de estos signos es una agrupación de cuatro constelaciones, así que tenemos cuatro constelaciones, ocho, doce, es el Zodíaco, y esto está representado en el Calvario o en el Gólgota, ¿se dan cuenta? Las tres cruces, es la expresión cada una, de las cru­ces que corresponden a un lado y a un vértice del gran triángulo de las constelaciones. Todo esto para que nos demos cuenta de la importancia del triángulo.

 

Si quieren buscarle otras analogías podemos decir, que aquí tenemos el canal Sushu­ma, que aquí tenemos Ida y que aquí tenemos Pingala, porque todo está encadenado, basta mover una pequeña piedra de la analogía, para que todo venga a nosotros en forma clara y diáfana. Si aplicamos la analogía nunca podremos equivocarnos, siempre que vean un triángulo, piensen que es la representación en cualquier nivel de la gloria de Dios manifestado, y que todo triángulo manifestado se expresa a través de una Entidad, o una Entidad se expresa a través de cualquier tipo de triángulo, desde el átomo más insignificante hasta el Dios más elevado, hasta donde nuestra mente pueda concebirlo, es una entidad creadora en el centro y una expresión en su triple naturaleza. Todo esto lo veremos reflejado desde el principio de este Sistema Solar hasta el final del mismo, hasta que la fuerza que venga de arriba no sea un triángulo, sino que sea una esfera. Entonces el ocho será la representación del Universo del futuro, esto será en parte explicado estudiando el Óctuple Sendero de Buda. En el centro místico de las dos esferas se encuentra la gloria de Dios manifestada del Universo del futuro, no de este propio Universo sino del Universo del futuro, lo cual trae como consecuencia que la esperanza que deposita el hombre en el aspecto superior de su naturaleza, al propio tiempo que está creando su triángulo equilátero mediante su intención, mediante sus esfuerzos, mediante aquel supremo poder o dinamismo creador de la acción que lleva a considerar las cosas desde un ángulo de vista siempre muy elevado, y al propio tiempo muy dentro de cada cosa, para llegar a un momento en que el hombre empieza dentro de sí, después de crear el triángulo equilátero –que es el símbolo de la tríada espiritual— a prepararse para recibir dignamente a la Mónada, porque no se crea ningún Universo si no existe una base preparada para la culminación y desarrollo de aquel Universo.

 

Esto sucedió el final del Mahamanvántara pasado o del Universo anterior donde se empezaba a perfilar en los planos sutiles la figura del triángulo, hablando en términos muy esotéricos. Y fueron aquellos triángulos equiláteros creados por la inteligencia y la voluntad de los hombres de aquellos tiempos memorables, que crearon los cimientos y la base donde se apoya el Universo actual. Nosotros hacemos lo mismo. Lo que esta­mos haciendo realmente con la progresión esotérica en nuestra vida, tratando de ser psicológicamente armoniosos, tratando de vivir de acuerdo con la realidad y viviendo –si podemos decirlo— más allá de nosotros mismos, es cuando estamos ya, creando las bases del Universo del futuro, trabajamos ya para nuestro Logos Creador, estamos viviendo de acuerdo con una realidad trascendente, porque se acabaron aquellos tiempos en que vivíamos solamente del pedir, el pedir y el pedir. Tenemos que trabajar desde el punto de vista del ofrecer, lo que estamos ofreciendo nosotros actualmente no es gran cosa, ¿verdad?, porque el triángulo de nuestra vida no es regular, es muy irregu­lar, no es equilátero, no estamos integrados absolutamente, estamos tratando de integrar­nos, lo cual significa que estamos trabajando, estamos modificando constantemente nuestra vida; psicológicamente hablando somos cada vez más perfectos, sabiendo que la perfección no tiene ninguna meta sino que es un movimiento constante. ¿Hacia dón­de? Hacia... Esto explica las leyes inexorables del Espacio donde no existe culminación alguna, donde la perfección, todo cuanto decimos acerca del Logos es lo mismo, no hay meta de llegada. Sí, termina el Universo. Un Mahamanvántara queda reemplazado por un pralaya, el pralaya se vuelve a mover para dar vida a otro nuevo Mahamanvánta­ra, y así van siguiendo el curso de la evolución, sin paralizarse jamás. Así que no hay que preocuparse del tiempo. Por mucho que andemos nunca llegaremos a ninguna parte, pero cada vez más seremos más felices, tendremos más paz, más inteligencia, y para mí esto es lo más importante de la vida. El esfuerzo con el tiempo desaparecerá, en la esfera no hay esfuerzo, sólo hay esfuerzo cuando está estructurándose el triángulo o cuando se construye el cuadrado regular. Estamos creando lo que esotéricamente es el eje, nuestra casa, la casa la estamos creando, también se dice que vamos hacia la casa del Padre, esto es lo más importante.

 

Y ahora podemos ampliar quizás con sus preguntas, esta pequeña disertación que tiene un gran contenido y si se dan cuenta, no es difícil de comprender, era solamente para representar en una forma más o menos gráfica aquello que no puede ser descrito ni siquiera con palabras.

 

Pregunta: ¿Si nosotros salimos desde un principio de la casa del Padre y hacemos todo el recorrido que tenemos que hacer en nuestra evolución, luego volvemos a la casa del Padre y descansamos, o no?

 

Respuesta: Bueno, eso de descansar es una palabra.

 

Pregunta: ¡Descansar! ¿Estaremos metidos, insertados en los senos del Padre, igual

que estábamos en un principio?

 

Respuesta: Sí, nosotros estamos inmersos dentro del Padre, pero no olvidemos que den­tro del Padre tenemos una conciencia, una conciencia que el Padre nos ha comunicado, nos ha ofrecido. Entonces dentro del Padre crecemos internamente, pero tenemos que llegar según se nos dice, a la altura del Padre, a la altura de Cristo, como decía Pablo de Tarso, lo cual significa que nosotros no culminaremos, porque Dios el Creador tampo­co culminará jamás. Ahora bien, hay aquí unas misteriosas leyes que podernos llamar del karma, que podemos llamar de atracción y repulsión, de economía, etc, etc, que hacen que dentro de nuestra pobre configuración, dentro de este círculo no se pasa que constantemente estarnos rompiendo y tejiendo nuevas esferas dentro de nosotros mismos. Estamos saliendo a veces de la casa del Padre que tenemos ahora, puede que no sea este Padre hoy, y mañana sea otro Padre. Hablamos de dónde estamos contenidos y también tenemos que tener en cuenta que somos continentes de algo, contenemos algo dentro de nosotros que está creciendo constantemente. Entonces, cuando hablamos de Dios y podemos hacerlo en razón de nosotros mismos, no hay problema, porque nosotros somos un pequeño reflejo de esta esfera tremenda, y esta fuerza nos obliga a evolucionar, porque somos aquella fuerza, y nosotros como formamos parte de esta fuerza, estamos comunicando fuerza al Padre también, es decir cuando nosotros comuniquemos alma y vida a las células de nuestro cuerpo, y estas células conscientes nos obligarán a andar más de prisa. La evolución es esto. Lo más interesante es que no solamente vivimos dentro del Padre, sino que dentro de nosotros somos el "Padre" también de algo, y este algo es una infinidad de vidas que están dependiendo de nosotros y a las cuales nosotros tenemos que comunicar conciencia, y al propio tiempo, comuni­car también redención. A medida que vayamos evolucionando, toda la energía acumula­da en nuestros cuerpos superiores, debe pasar a través de ese centro místico en el cuarto plano, que es el corazón en nosotros, a todo contenido celular, y cada una de las células tendrá que ser consciente, y cuando las células sean conscientes de noso­tros, nosotros andaremos más de prisa, porque no tendremos que atender el gobierno de las células. ¿Se dan cuenta? Es algo que siempre estamos dentro, pero al propio tiempo tenemos una vida muy propia y a medida que vayamos dejando el karma a un

lado, que nos demos cuenta que nosotros somos el karma, que no son tanto las circunstancias sino nosotros mismos, entonces veremos como andamos más de prisa, como tenemos aquello que buscamos desde el principio de los tiempos: la Paz, no la seguridad, la Paz, la Justicia o el Amor, como quieran.

 

Pregunta: Este Padre nuestro, ¿tuvo principio como nosotros?

 

Respuesta: Seguramente. Si nos atenemos a las leyes de la analogía, seguramente que el Logos empezó su vida como átomo y que me perdone (risas), nosotros también hemos sido átomos seguramente. Porque están los reinos de la evolución: el reino mineral es un reino atómico, entonces hay un reino vegetal en donde aquello que es atómico adquiere sensibilidad, y después aquello que es sensibilidad adquiere mente, y así va adquiriendo otra cosa, va creciendo constantemente. Y nosotros también. Si nos analiza­mos desde el ángulo de vista del Logos Solar, somos pequeñas células solamente, y sin embargo, somos conscientes, ¿verdad? Vamos evolucionando. Ahora bien, desde el ángulo de vista del Logos Supercósmico, nuestro Logos sólo será una pequeña célula, así que no se enfade conmigo, pero es así. Porque realmente la ley de analogía nos enseña esto, que el principio y el fin es igual en todo, suponiendo que exista principio y exista fin, solamente existen desde el ángulo de vista de la forma y no de la concien­cia (confuso, risas).

 

[Conversación entre el público y Beltrán]. Uno dice: Porque indudablemente el Espíritu es Uno, entonces vamos al problema de la manifestación de ese triángulo, y la inmanifestación.

 

Beltrán: Exacto, es lo que va siendo la manifestación al principio.

 

Pregunta: Sí, está claro que dentro de la circunferencia no hay esfuerzo, que el esfuer­zo se manifiesta en el cuadrado y en el triángulo, sin embargo, toda evolución compor­ta crisis, entonces, ¿estas crisis no se manifiestan como un esfuerzo por superarlas?

 

Respuesta: Depende de cómo encaremos el esfuerzo. Supongamos que nosotros tengamos la conciencia aquí, nuestro cuerpo está formado por tres lados, tres cuerpos. Si este cuerpo, y este, y este están equilibrados, ¿dónde está el esfuerzo? Será un devenir, un movimiento constante. Ahora bien, ¿qué es lo que origina que el triángulo sea isósce­les o escaleno? El esfuerzo. Aquí hay dos cosas: si integramos el triángulo, el esfuerzo desaparece. Pero también podemos imaginar que dejando el esfuerzo podemos resarcir el triángulo equilátero, y todo va... El estudio y la expresión que desarrolla el aquí y ahora se basa en el no esfuerzo, nos dejamos ante la situación. Decimos, ¿estamos inactivos? No, porque el centro de máxima tensión y de máxima energía es aquí, ni aquí ni aquí, aquí en el centro de máxima energía, porque existe la energía positiva y la energía negativa. ¿Ustedes creen que la luz es sólo una parte? Es la suma de la energía del polo positivo y del polo negativo. No como una reacción como se nos dice en los libros de física, sino como un equilibrio. Cuando el polo positivo y el polo negativo han llegado a su máxima armonía se crea un punto cero; este punto cero contiene la energía de los dos polos, y la luz es la fuerza que nace de los dos polos. Entonces, ¿qué hay que hacer? Tratar de no esforzarnos demasiado, lo cual significa que hay que vivir más intuitivamente que mentalmente –hablo para los Iniciados y discí­pulos— porque sino ahora este chico me dirá que lo puede hacer, porque realmente es así.

 

He dicho muchas veces que hablando de Shamballa, no podemos tener en cuenta una pequeña mentalidad, una mentalidad que cristalice en pequeños detalles o en peque­ñas formas mentales, o en evasiones mentales, en panorámicas mentales. He dicho y lo repetiré siempre que la mente más activa es la mente cero, la mente que no piensa. Ustedes dirán que es una aberración. No, pensamos cuando queremos, no cuando el ambiente y las circunstancias nos obligan a pensar, ¿se dan cuenta? Ustedes pueden detener con la voluntad el pensamiento, esto lo hemos repetido mil veces y lo repetire­mos mil veces más, porque hay que comprender esto en extremo. Significa entonces que la mente no es todo, o el intelecto no lo es todo, el intelecto solamente es un arsenal de cosas que podremos utilizar, que cuando no las necesitemos las pongamos a un lado de la mente, y lo demás en silencio, en expectación serena, ¿y qué ocurrirá entonces? Que aquello dejará en transparencia la Verdad que somos nosotros mismos

 

Entonces, se manifestará el morador del centro, porque en el centro está la máxima fuerza, la fuerza de los tres elementos a través de los cuales se está manifestando, y así, apliquen ustedes la idea a todo cuanto realicen. ¿Qué sucede cuando ustedes están enfrentando un problema? ¿Cuándo lo solucionan realmente? ¿Cuando están macha­cando mentalmente el problema o cuando consultan con la almohada? Cuando ustedes despiertan por la mañana verán cómo resuelven el problema, porque no habrá reacción en aquellos momentos, la mente está descansada. Pues bien, por qué no vivir en forma descansada constantemente, lo cual significa que sin esfuerzo crearíamos el triángulo equilátero, es una verdad meridiana naturalmente. Y no está al alcance de todo el mundo comprender que una mente en silencio sea la más potente y sagaz de las men­tes. Pero es que entonces la mente puede reflejar activamente todo este poder, el poder de Buda, de la razón pura, no le ofrece resistencia, porque aquí está el arsenal de la fuerza de la razón pura, no queda vida en la mente; pero dense cuenta lo que decíamos el otro día, que existe un arsenal de cosas dentro de la subconciencia o den­tro del inconsciente colectivo de la raza, existe esto en nosotros. Entonces podemos aprovecharnos de toda la reserva del pasado, con todas sus grandes conquistas y también sus grandes errores, para dar vida a nuestra razón pura, entonces la razón pura sin esfuerzos acogerá por absorción, por simpatía de vibraciones, las ideas que necesite para expresarse sin necesidad de rebuscar. Pobre de aquel que tiene que rebuscar una idea, no hará nunca nada bueno. ¿Por qué? Porque será un señor que estará condiciona­do por el esfuerzo o por la disciplina. Naturalmente que esta idea, es una idea que ya empieza a trabajar con la esfera y no con la pirámide, ya está trabajando con el círculo tranquilamente, siendo la figura perfecta de la creación. Todos los planetas, todos los sistemas solares tienen la forma cíclica de la esfera, y por lo tanto hay que pensar no tanto en el triángulo ya, sino en la esfera. El triángulo implica un discerni­miento también, porque la razón pura no obliga al discernimiento, pero a través del antakarana hemos creado un punto neutro aquí, que cuando se disuelve entramos en el plano búdico, donde no hay esfuerzo.

 

¿Cómo va a haber esfuerzo y reacción en el centro místico del universo? Por lo tanto, es lo que decía Buda, hay que pensar con el corazón, porque el corazón es esto, el es el cuarto chacra dentro de todos los chacras de nuestro sistema etérico. Por lo tanto, en ciertas fases muy elevadas de entrenamiento espiritual, se enseña a pensar con el corazón, o que el corazón siente de tal manera que la mente queda en blanco. Entonces surge del inconsciente colectivo, aquellas cosas superiores que nos legaron los Hombres Santos de todos los tiempos, y los Hombres Sabios. Entonces, ¿todo lo tenemos verdad? No es necesario para el esoterista ninguna computadora de datos, los tiene todos a su alcance, no se esfuerza en buscarlos, solamente hace esto, ¿ven? Hace la figura del Santo Grial, y sin esfuerzo alguno, se va manifestando a través de su naturaleza todo aquello que necesita en un momento dado. Y entiendan ustedes que el Maestro Koot Humi dice en alguna de sus pláticas inéditas que "el pensar negativo es la más alta forma de pensar”. ¿Qué es un pensar negativo? Aquel donde en la mente no hay nada, porque si hay algo hay una alteración de la pureza de la razón pura, en donde la mente debe quedar reducida a cero, para que pueda emprender el trabajo de rehabilitación cósmica de nuestro Logos Solar dentro de nosotros mismos, y aquí hay mucho tema para meditar.

 

Pregunta: Cuando una persona va llevando sin esfuerzo su atención hacia ese centro, los triángulos se incorporan a alguno de sus vehículos, igual que la célula a nuestro cuerpo, o sea, ¿van habiendo más triángulos que cuadrados y quedan de alguna manera reflejados en nosotros?

 

Respuesta: Sí, naturalmente, porque entonces el aura etérica es la representación de lo que somos nosotros, física y moralmente, así que un Adepto o un gran Iniciado con­templando el aura de su discípulo sabe de su estado evolutivo o sus tensiones, solamen­te viendo la cantidad de cuadrados o de triángulos en su aura, lo que llamamos red etérica. La red etérica de un Adepto está formada de esferas, esferas del color de su Rayo. Y los grandes discípulos tienen triángulos equiláteros o pirámides dándoles un sentido poliédrico, pirámides y esferas –regulares— que los discípulos alternan con los cuadrados o hexaedros, con las pirámides y las esferas en su aura, más o menos regulares; y que la gente común está formada de hexaedros irregulares. Hablo del aura magnética, por esto desde el ángulo de la geometría esotérica es fácil para el clarivi­dente mental ver el estado o situación psicológica, o la evolución espiritual de cualquier persona, solo viendo el color del aura, y el color del aura viene determinado por la irisación de las facetas de la esfera, de la pirámide o del cuadrado. Los colores más sutiles siempre son a base de esferas, son los grandes colores del aura de los Adeptos o de los Grandes Iniciados, o de los Grandes Discípulos, al reflejar la luz solar o del fuego solar que se descompone en colores. Es decir, que cuando luces cuadrados irregula­res, hay una distorsión de los rayos de luz que vienen del cosmos, entonces los colores son opacos, son oscuros, y esto lo ve el clarividente entrenado. Pero cuando la pirámide es regular y está entrando un rayo de luz cósmica, se descompone en los siete colores del arco iris, y da una visión del aura que es realmente impresionante. Y ahora, uste­des analicen el aura de un Adepto, que se extiende a miles de kilómetros, en virtud de la forma esférica que constituye toda su aura etérica cuando se manifiesta etérica­mente. Digo "cuando se manifiesta etéricamente” porque habitualmente el Adepto está viviendo en el cuarto subplano del plano búdico; no desciende si no es por Ley, si no es por necesidad en el mundo profano, en el mundo de los seres humanos, para eso tiene a sus discípulos. Por lo tanto, la necesidad de que el discípulo adquiera una integración perfecta de sus vehículos, que eso se convierta en un poliedro regular, en una pirámide perfecta y puedan reflejar los rayos que vienen del Maestro. En fin, yo creo que ustedes habrán captado la idea: es que la geometría, la astrología y el esoterismo van siempre juntos, igual que la ciencia matemática.

 

Pregunta: Estaba pensando en cuanto se ha hablado de la casa del Padre, entonces yo pienso que si es como una chispa que sale del fuego de cada una de las vidas, cada vez que vuelve a la casa del Padre, vuelve con una experiencia, y debe haber un arque­tipo de cada planeta para cumplirse la evolución hasta el tope, hasta que llegue a ser planeta sagrado, por lo tanto debemos entrar y salir tantas veces como nuestra evolución todavía lo permite. Supongo que el arquetipo está fijado de alguna manera, hasta que llegue a ser planeta sagrado, que es cuando la humanidad llegará a un índice marcado por este arquetipo.

 

Respuesta: Bueno, cuando decimos por ejemplo, que al final de este mahamanvántara actual, la figura arquetípica del triángulo equilátero será perfecta, no solamente en Dios, sino también en todo su contenido. Entonces no se habrá llegado al fin de la evolución de este Logos, ni del planeta tampoco, porque los planetas son parte de esta fuerza tremenda Logoica, sino que todo se sumergirá dentro de un océano de nada, si podemos decir así, donde se gestará lo que deberá ser el tercer Universo. Pero cuando se llegue al final del tercer Universo, cuando surja nuevamente del pralaya, del gran pralaya que surgirá inexorablemente, tendrá que volver a crear. ¿Pero que surgirá entonces? El Universo será más extenso, más dinámico, con más cualidades a desarro­llar, con nuevas humanidades más perfectas, los reinos verán el esfuerzo; quizás la energía que se utilizará será etérica no física, o quizás será búdica en algunos planetas, solamente. Así que dense cuenta lo que existe para recorrer todavía.

 

No hay que preocuparse, ni cansarse, ni fatigarse, porque el tiempo es de todos, vamos a llegar, llegaremos todos un día u otro, es la Ley. Solamente tenemos un cami­no común a todos, la liberación. ¿Cuándo existe liberación? Cada vez que en cualquier remoto lugar de la naturaleza se crea un arquetipo de acuerdo con la ley sacrosanta del triángulo, hay una liberación de aquella conciencia, sea la conciencia de un reptil o la conciencia del propio Adepto. Es la perfección lo que libera. Ahora bien, liberación para entrar en los cauces de una nueva manifestación, es un tejer y destejer, un abrir y cerrar los ojos constantemente, esto es la evolución. ¿Qué poco sería el Logos o los Logos, o el Sistema Universal, si al final de un mahamanvántara todo hubiera termi­nado ya, qué quedaría del Universo? Lo que sostiene al Universo es el movimiento, eso si que es continuo, constantemente entran los Dioses, se extinguen, van a su reposo, vuelven a renacer, como hacemos nosotros a través de la reencarnación, y así siempre, siempre, siempre. No hay problema, no hay que esforzarse por llegar a ninguna parte. Pero cada vez que cumplamos con nuestro destino, tendremos más paz, más amor, más sabiduría; esta es la lección máxima que podemos darnos mutuamente para poder trabajar siempre, sin desmayos, en la obra fecunda de la Creación.

 

Pregunta: Yo querría que nos aclararas un poco eso que has dicho, de cortar los malos pensamientos, porque según como los cortes, ¿el antakarana también queda cerrado no?

 

Respuesta: ¿Por qué quieres cortarlos? Una persona se da cuenta de que piensa mal y se hace la pregunta: ¿qué voy a hacer para dejar de pensar mal? Y entonces se va al revés, al contrario, se va a pensar bien, lo cual fíjense ustedes, que en lugar de apagar el fuego con agua, se apaga con bencina, porque es una lucha, ¿verdad? Se lucha contra el mal a través del bien, ¿no? Hay que tratar de ponerse en el centro, y usted me pregunta: ¿cómo me pongo en el centro? Siga atentamente al pensamiento malo, a ver dónde lo conduce, sea consciente de ese pensamiento. Un pensamiento no les gusta, lo separamos. ¿Por qué no lo admitimos y vemos qué trae como experien­cia? ¿Se han preocupado ustedes alguna vez, de seguir un pensamiento malo hasta el fin? Ustedes se horrorizarían, y viendo dónde los llevaban pararían, entonces el pensa­miento se extinguiría, el pensamiento malévolo como decía el señor. Pero no, estamos más preocupados por eludirlo que por comprenderlo, y así pasa con todos los problemas de la vida, humanos y sociales. No enfrentamos los problemas de frente, sitio que busca­mos siempre el sustitutivo, o atacar por los flancos, pero esto solamente se admite como lo hacía Napoleón Bonaparte en táctica militar, pero no en táctica esotérica, si puedo decirlo así. Hay que enfrentar las situaciones. Un pensamiento malo, bueno... ¿qué haces tú aquí? Mira dime, ¿qué buscas? Enfrentarse con el pensamiento, a esto no conocido, porque nos da miedo, ¿verdad? Bien hay que empezar por ahí. Porque a fuerza de enfrentar pensamientos llegaremos aquí. Es que los eludimos a los pensa­mientos malos, los saboreamos, en el fondo, nos gustan, ¿eh?

 

Pregunta: Perdona, quizás aprovechando... Pues yo quería preguntar, vamos a suponer que encontramos el equilibrio, entonces se dice, ya no necesitamos esto, ahora yo pien­so, en este mundo donde vivimos, ¿no es difícil mantener el equilibrio?

 

Respuesta: Sí, muy difícil, no sólo mantenerlo sino llegar a él.

 

Interlocutor: No, no, vamos a suponer que llegamos...

 

Beltrán: Un momento, la persona...

 

Interlocutor: Vamos a suponer.... (confuso, risas).

 

Beltrán: Vamos a suponer, sí. Suponiendo que realicemos el equilibrio del triángulo, la paz que surge del morador no se sentirá afectada por lo que pese afuera.

 

Interlocutor: Entonces, ¿nos volvemos individualistas?

 

Beltrán: No, no, al contrario, estamos adaptados completamente a todas las situaciones, pero no reaccionamos contra ellas, que es lo que decía el señor.

 

Interlocutor: Entonces entramos en un mundo distinto...

 

Beltrán: No, claro, no hay comparación alguna con lo que conocemos, pero dense cuenta de algo, porque supongamos, supongamos un momento, y hay mucho suponer, que llega­mos a un estado de paz, lo primero que se nos ocurrirá preguntar: ¿por qué hemos llegado a aquel estado de paz? Ya estamos listo, hemos argüido sobre algo que no tiene argumento. Entonces, si tenemos paz no nos preocupemos, disfrutemos de esa paz, porque esta paz se trasluce o irradia a través de nosotros para los demás, en tanto si nos preguntamos por la paz, ya estamos listos....

 

Interlocutor: Y quienes se interesarán por tí dirán, ¿por qué tú eres distinto?

 

Beltrán: ¿Y tú que les contestarás?

 

Conversación confusa.... Ya está, ya está.

 

Beltrán: ¡Ya sabía! No ve que no puede decir nada usted...

 

Interlocutor: Te convierte en un bicho raro...

 

Beltrán: Un momento, momento, momento, toda persona.... Conversación confusa... Un momentito por favor...

 

Interlocutor: Puede ser feliz, pero te convierte en un bicho raro.

 

Beltrán: ¿Por qué?

 

Interlocutor: Porque...

 

Beltrán: Porque usted será una persona que va predicando su felicidad: "Yo soy feliz” como un loco por ahí, entonces... (confuso). Un momento por favor.

 

Interlocutor: Es que eso se trasluce.

 

Beltrán: Déjeme continuar por favor.... Cuando usted llega a ese momento, usted se sentirá tan lleno de felicidad, que lo menos que se le ocurrirá es comenzar a gritar esa paz. Usted no es un bicho raro sino al contrario, los bichos raros son los demás. Se encontrarán tan distintos a usted, que se encontrarán desconcertados, pero usted vibrará en la onda impuesta por el Señor del Mundo, y los demás estarán sujetos a la ley de sus miembros, como decía Pablo de Tarso. Ahí está la diferencia.

 

Pregunta: Yo quería aprovechar la oportunidad esta de Navidad, en una pregunta que me vengo haciendo sobre la estrella de oriente; cuando leí tu libro sobre la obra esoté­rica de los ángeles o no sé cómo se llama, el dibujo ese del Sr. Gumí, viendo la con­cepción desde un punto de vista esotérico me recordó la estrella de Belén. Es como el átomo permanente guiando a los tres Reyes Magos a esta imagen. ¿Podrías ampliar esta idea?

 

Respuesta: Ampliarla no, para ampliar eso tenemos otra conferencia. Solamente que la estrella, fíjense ustedes que la estrella de cinco puntas –hoy día— es la representación del estado de conciencia muy actual en muchos seres humanos, porque desde el ángulo de vista esotérico, la estrella de cinco puntas es la representación del AUM más el OM. Es decir, los tres vehículos más el morador en el centro; fíjense es esto..., ¿se dan cuenta?, la estrella de Cristo, la estrella del Iniciado. Es el conjunto del AUM más el OM, el ojo en el centro más los vehículos que están completamente controlados e integrados. Hay mucho que hablar. Ahora tenemos que empezar a hablar sobre los principios de la creación. ¿Cómo surgió el sonido original, cómo después vino el OM, y finalmente cómo se estableció el AUM? Pero ahora lo dejamos para otro día. Un poco de silencio....

 

Barcelona, España, 17 de Diciembre de 1986.

 

 

 

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