|
La
Respiración De
La
Unidad
"Deja
que tu atención se mueva a un lugar en la Tierra que
sientas que es el lugar más hermoso del mundo. Puede ser
cualquier lugar -una escena de montaña con árboles,
lagos y ríos, o un árido y arenoso desierto con muy
poca vida-, cualquier lugar que tú percibas como bello. Ve
tantos detalles como puedas.
"Por ejemplo, si el lugar
que elegiste es una escena de montaña, ve las montañas
y las nubes blancas y abultadas. Ve y siente el bosque y los
árboles moviéndose con el viento. Ve los animales,
venados, renos, pequeños conejos y ardillas. Mira hacia
abajo las claras aguas de los ríos. Empieza a sentir amor
por este lugar y por toda la naturaleza. Continúa creciendo
en este espacio de amor con la naturaleza hasta que tu corazón
esté latiendo con el calor de tu amor.
"Cuando
sientas que el tiempo es correcto, con tu intención, envía
tu amor al centro de la Tierra para que la Madre Tierra pueda
sentir directamente el amor que tienes para ella. Si quieres,
puedes colocar tu amor en una pequeña esfera que lo
contenga y enviarlo a la Madre. Pero es tu intención lo que
es importante. Entonces espera, como un niño. Espera hasta
que la Madre envíe su amor de regreso a ti y lo puedas
sentir. Tú eres su hijo, y yo sé que ella te
ama.
"Cuando el amor de la Madre entre en tu cuerpo,
ábrelo completamente dejando que este amor se mueva a
cualquier parte y por todo tu cuerpo. Déjalo entrar a todas
tus células. Déjalo moverse por todo tu cuerpo de
luz. Déjalo moverse por dondequiera que desee moverse.
Siente este hermoso amor con el que tu Madre te ha envuelto y
permanece en esta unión con la Madre Tierra hasta que
sientas completa esta experiencia".
Unirse con el
Padre Divino
"Cuando sea el momento adecuado, lo cual
sólo tú puedes saber, sin romper la unión de
amor con tu Madre, vuelve tu mirada al Padre, al Padre celestial.
Mira al resto de la creación más allá de la
Tierra. Pon tu atención en un cielo nocturno. Ve la Vía
Láctea moverse a través de los cielos. Observa los
planetas y la Luna girar alrededor de ti y de la Tierra. Siente al
Sol escondido detrás de la Tierra. Date cuenta de la
increíble profundidad del espacio.
"Siente el
amor que tienes por el Padre, porque el Padre Divino es el
espíritu de toda la creación, excepto la Madre
Divina. Y cuando este amor sea tan grande que ya no puedas
contenerlo más dentro de ti, con tu intención déjalo
irse a los cielos. De nuevo puedes enviarlo dentro de una pequeña
esfera si así lo quieres".
Sri Yukteswar dice
que pongas tu amor en una pequeña esfera y con tu intención
lo envíes a los cielos. Dice que lo envíes a la red
de conciencia de unidad alrededor de la Tierra. Si tú no
sabes lo que es esta red, no te preocupes, sólo haz lo que
hace la mayor parte de los indígenas del mundo: envía
tu amor hacia el Sol. Igual que las redes, el Sol está
conectado a todos los otros soles o estrellas y finalmente a toda
la vida en todas partes. Algunas personas, como los hopi del
suroeste de los Estados Unidos, envían su amor al Gran Sol
Central, lo cual es otro concepto que no todos tienen pero que es
igualmente válido. Escoge uno, no importa cuál. Lo
importante es que tu amor llegue a toda la vida en todas
partes.
Sri Yukteswar continuó: "Una vez que tu
amor ha sido enviado a los cielos al Divino Padre, de nuevo
espera; espera a que el Padre envíe su amor de regreso a
ti. Y por supuesto siempre lo hace. Tú eres su hijo por
siempre, y el Padre Divino siempre, siempre te amará. E
igual que con el amor de la Madre, cuando sientas el amor del
Padre Divino entrar en tu ser, déjalo moverse a cualquier
lugar que desee. Es el amor de tu Padre y es puro".
La
Sagrada Trinidad está viva
"En este momento,
algo que raramente sucede se manifiesta: la Sagrada Trinidad está
viva en laTierra. La Divina Madre y el Divino Padre están
unidos contigo en amor puro y tú, el Divino, completas este
triángulo".
La respiración de la Unidad
es un prerrequisito para entrar en el espacio sagrado del corazón.
Sin embargo, aún hay dos obstáculos principales para
entrar realmente dentro de este espacio sagrado.
Primero,
para la conciencia occidental la respiración de la unidad
por sí sola no es suficiente para encontrar el lugar en el
que está el espacio sagrado del corazón. ¿Por
qué? Porque tu mente siempre creará una ilusión
para alejarte de la verdad. Tu mente siempre te dice: "No
escuches a tu corazón. Sólo yo sé el camino.
Sígueme a mí y a mi lógica y todo estará
perfecto. Mi ciencia es el único camino para conocer la
verdad". Usando el proceso de pensar y la lógica, la
mente te mantendrá dentro de tu cabeza. Y mientras
permanezcas dentro de tu cabeza, de tu cráneo, nunca jamás
encontrarás el espacio sagrado del corazón. La mente
ha escondido el poder del corazón por miles y miles de
años.
Segundo, se necesita saber acerca de la
movilidad del espíritu dentro del cuerpo humano. Sin este
conocimiento, todos los esfuerzos para alcanzar el lugar sagrado
del corazón no producirán resultados. Uno necesita
descubrir que el espíritu se puede mover dentro del cuerpo
y entonces literalmente dejar su lugar dentro de la cabeza y la
mente para entrar en un estado de conciencia e inteligencia
completamente alterado que se encuentra dentro del corazón.
Desde
mi propia experiencia y de la experiencia de miles de personas, he
descubierto que superar el proceso humano del pensamiento es algo
fácil de lograr una vez que tenemos claro qué es lo
que debemos hacer. Si sólo te sientas a escuchar o
respondes a tus pensamientos, permanecerás atrapado en la
cabeza y tus pensamientos continuarán perpetuamente y te
detendrán.
Hay unos cuantos sistemas de meditación
que ayudan a sobreponer la mente o a darle la vuelta, como la
meditación vipassana, donde uno se sienta en meditación
muchas horas hasta que se adquiere un punto de quietud. Pero hay
un método más simple, y éste consiste en que
el espíritu simplemente deje la cabeza y la mente al mismo
tiempo. Para entrar al espacio sagrado del corazón esta es
la única manera que conozco.
Casi nunca he
encontrado a personas que sepan que el espíritu humano se
puede mover dentro del cuerpo humano. La mayoría de las
personas me miran como si estuviera loco cuando hablo
perfectamente acerca de esto. La mayoría de la gente
indígena, sin embargo, lo entiende perfectamente; en su
proceso espiritual ellos experimentan exactamente eso.
El
espíritu humano está separado del cuerpo. Cuando
morimos, nosotros (nuestro espíritu) dejamos el cuerpo y
regresamos a un mundo que parece separado de éste. El
cuerpo humano es como un abrigo, nos lo ponemos para ser humanos y
nos lo quitamos para ser algo más. En mis estudios he
encontrado que en este momento de la historia el espíritu
humano está comúnmente enfocado en la glándula
pineal, en el centro de la cabeza. Si el espíritu está
localizado en la glándula pineal significa experimentar el
cuerpo humano desde el punto de vista de mirar el mundo a través
de los ojos y sentir como si el mundo exterior estuviera separado
de nosotros.
Parece que nosotros estamos directamente
detrás de los ojos, aunque podemos experimentar otras
partes de nuestros cuerpos. La mayoría de nosotros hemos
tenido la experiencia de poner nuestra atención en otras
partes del cuerpo -una mano o un pie por ejemplo-, pero aún
lo hacemos con el espíritu localizado en la glándula
pineal.
Hay otras maneras de experimentar el cuerpo humano,
y es una de estas otras maneras la que quiero enseñarles
ahora. Deben entender y experimentar esta parte antes de que
puedan continuar para encontrar el espacio sagrado del
corazón.
Primer ejercicio: moviéndose
alrededor del cuerpo
Es más fácil hacer este
ejercicio si piensas en él como un juego, y aún más
fácil si te miras como si fueras un niño. No tomes
esto seriamente; la seriedad, la cual viene de la mente, sólo
interferirá con el resultado del ejercicio. ¡Sólo
diviértete! Es tu naturaleza infantil la que te permitirá
entrar fácilmente al corazón, no el adulto
calculando procesos de pensamiento de tu mente.
•
Lleva tu atención a tu mano derecha. Siente todos los
contornos dentro de tu mano y "permanece" ahí
tanto como puedas. ¿Está tu espíritu aún
dentro de tu cabeza, sintiendo tu mano? Eso sería lo
normal. (Estoy haciéndote hacer esto porque no es de lo que
estoy hablando; enfocarte en tu mano es permanecer en tu
cabeza.)
• Piensa en tu espíritu, tú,
como algo separado de tu cuerpo. Ve tu espíritu tal vez
como una pequeña esfera de luz, del tamaño de una
canica.
En el siguiente paso nos vamos a mover fuera de
nuestra cabeza, en la forma de una pequeña esfera de luz,
hacia dentro del chakra de la garganta. Tengamos primero una
discusión intelectual para preparar a la mente.
Piensa
en un edificio alto con un ascensor colocado en la parte exterior.
El ascensor está hecho completamente de cristal, por lo que
puedes ver hacia fuera mientras estás en él; puedes
ver todo el edificio mientras viajas desde lo más alto
hacia lo más bajo, hasta el piso más bajo. En tu
camino hacia abajo puedes ver que lo más alto del edificio
parece que se aleja de ti. Tu posición relativa cambia y tú
de verdad ves el edificio desde otra perspectiva, ¿no es
verdad?
• Ahora cierra tus ojos (esto es importante) y
usa sólo tu imaginación para ver. "Mírate"
a ti mismo como una pequeña esfera de luz moviéndose
fuera de la glándula pineal o área de la cabeza y
bajar igual que el elevador hacia el chakra de la
garganta.
Mientras te sales de la cabeza, verás, en
tu imaginación, tu cabeza física moviéndose
lejos de ti igual que la parte más alta del edificio. No
pienses acerca de este proceso, esto definitivamente interferirá
con lo que estás haciendo. Sólo juega el juego.
•
Una vez que llegas al chakra de la garganta, verás o
sentirás en tu visión interna tu cabeza muy arriba
de ti, y parecerá que estás mirando a través
de tu garganta. Sé consciente de la suavidad de tu garganta
a tu alrededor. Parecerá que estás al mismo nivel de
tus hombros. ¡Tú puedes hacerlo!
• Si no
lo puedes hacer al principio, entonces detente, relájate y
re cuerda realizar este ejercicio como un juego. Sigue haciéndolo
hasta que con tu visión interna puedas verte o sentirte a
ti mismo, a tu espíritu moviéndose fuera de tu
cabeza y llegando a tu garganta.
• Regresa a tu
cabeza. Con tu visión interna, verás o sentirás
tu cuerpo moviéndose hacia abajo mientras tu espíritu
se aproxima al interior de tu cabeza o cráneo. Una vez que
entres a tu cabeza de nuevo, asegúrate de que estás
mirando en la dirección correcta, hacia tus ojos. (Puedes
pensar que esto suena divertido o que se da por hecho, pero
algunas personas regresaron a sus cabezas mirando en la dirección
equivocada, y eso las desorientó. Probablemente no te
suceda, pero sí pasa, simplemente gírate hacia tus
ojos y todo se arreglará por sí solo
rápidamente).
• Ahora deja tu cabeza y muévete
hacia abajo hasta tu garganta de nuevo. Una vez que llegues ahí,
sé consciente del suave tejido alrededor de tu garganta.
•
Regresa de nuevo a tu cabeza, viendo el cambio en tu visión
interna.
• Cuando estés de nuevo en tu cabeza,
sé consciente del hueso de tu cráneo duro y sólido
rodeándote. Siente la diferencia.
• Esta vez
iremos más lejos. Muévete desde tu garganta hasta tu
hombro derecho. En tu visión interna, asumiendo que aún
estás viendo hacia el frente de tu cuerpo, nota cómo
la cabeza está desplazada hacia la izquierda. Siente los
huesos de tu hombro.
• Ahora continúa por el
brazo hacia la mano derecha y entra al área de la palma de
tu mano. Ve los dedos a tu alrededor. Frecuentemente parecen ser
muy grandes, ya que en este momento tú eres muy pequeño.
Siente los dedos alrededor de ti.
• Regresa a tu
hombro,- después a tu garganta. Siempre detente un poco en
tu garganta como punto de referencia antes de entrar de nuevo en
tu cabeza. Ahora regresa al interior de tu cabeza, asegurándote
de que estás mirando hacia el frente, en la dirección
de tus ojos. Siente la dureza del cráneo alrededor de
ti.
Segundo ejercicio: entrando al corazón
En
este punto estamos listos para entrar al corazón, pero no
vamos a movernos al espacio sagrado del corazón por ahora.
Primero necesitas sentir la diferencia entre la cabeza y el
corazón.
Empieza, como acabas de aprender, cerrando
tus ojos y moviéndote fuera de tu cabeza y bajando hacia tu
garganta.
Espera hasta que te sientas bien, y luego muévete
hacia tu corazón físico, no al chakra del corazón.
Siente o ve en tu visión interna tu corazón y
siéntete moviéndote hacia él. Cuando llegues
al corazón, continúa y muévete a través
de la membrana externa y dentro del mismo corazón.
Escucha
y siente el latido del corazón. Siente la suavidad del
tejido que te rodea. Siente qué diferente es de la dureza
del cráneo que rodea tu cabeza. El corazón es
femenino y la cabeza es masculina. Es tan obvio.
Aunque
puedes permanecer aquí todo el tiempo que desees,
probablemente es mejor no estar más de cinco minutos. No te
preocupes acerca del espacio sagrado en este punto. Sólo
siente qué se siente estar en el corazón.
Cuando
el tiempo te parezca correcto, sales del corazón, a través
de la membrana y continúas hacia arriba, hacia la garganta.
Detente un momento para sentir la garganta y continúa de
regreso a la cabeza. Asegúrate de que tus ojos estén
alineados correctamente. Siente cómo es estar de regreso en
la cabeza y compáralo con lo que se siente estar en el
corazón. Siente la dureza del cráneo y compárala
con la suavidad del tejido del corazón. Has terminado el
segundo ejercicio.
Tercer ejercicio: la cabeza "Om"
y el corazón "Aah"
Ahora vamos a hacer el
último ejercicio tres veces desde el principio. Cuando
estés en tu cabeza canta el sonido "Om", y cuando
estés en tu corazón, canta el sonido 'Aah".
Para ser claro les estoy pidiendo que usen su voz para hacer este
sonido en el lugar apropiado. Este ejercicio es muy sutil, pero
realmente ayuda a entender, en tus células, todo lo que has
hecho hasta este punto. Has completado el tercer ejercicio.
Dos
maneras de entrar al espacio sagrado del corazón
Cuando
los kogi de Sudamérica me enseñaron, indicaron que
la mejor manera de entrar al espacio sagrado del corazón
era mantenerse de pie en un espacio o cuarto completamente oscuro,
con los ojos cerrados, sin comer nada, sin beber agua y sin
dormir, durante nueve días y nueve noches. Dijeron que
haciendo esto la Madre Tierra vendría y el camino sería
mostrado.
Su manera de vivir les permite hacer esa clase de
meditación, pero para nosotros sería un enorme
abismo que cruzar. Los kogi, quienes entienden muy poco de la
sociedad tecnológica, me pidieron que enseñara el
espacio sagrado del corazón de esta manera, pero me di
cuenta de que presentaba un problema real. Les dije que esa clase
de meditación de nueve días sería imposible
para casi todos en el mundo moderno. Tal vez unos pocos lo podrían
hacer, pero si queríamos que esto llegara al mundo
tendríamos que encontrar otra manera.
Por eso le
pregunté a mi guía interno, y poco a poco se
descubrieron otras dos maneras. Estoy seguro de que hay más
maneras de entrar al espacio sagrado del corazón, pero
estas dos maneras funcionan. Realmente no importa cómo
encuentres tu manera de entrar, y mientras tu corazón
permanezca puro, podrás permanecer ahí.
Entrar
al espacio sagrado del corazón no implica aprender un
proceso; más bien, es un proceso de recordar, porque
siempre hemos estado en este espacio, desde el principio. Hemos
escogido desviar nuestra atención a esta manera de
conciencia de polaridad, pero una vez que aprendamos la lección,
estoy seguro de que retornaremos al estado primario de unidad.
El
primer camino que intenté estaba basado en el
descubrimiento hecho por el Instituto de Matemáticas del
Corazón del campo toroidal alrededor del corazón; en
particular, el descubrimiento del pequeño toro dentro del
toro grande. La premisa fue que la fuente real de este enorme
campo electromagnético estaba dentro del espacio sagrado
del corazón. Por lo tanto, si seguíamos la pista
hacia atrás por las líneas geométricas de
energía de este campo, nos llevaría directamente
dentro de este espacio sagrado. Y lo que encontré fue que
es verdad: lo hacen.
El primer método es masculino
por naturaleza; eso significa que puede ser comunicado a alguna
otra persona, y si esa persona hace exactamente lo que se le
transmite, el resultado siempre será el
mismo.
Desafortunadamente los métodos masculinos no
funcionan en las mujeres muy bien. El segundo método,
femenino por naturaleza, es tan simple que me tomó bastante
tiempo verlo.
En el siguiente capítulo pondremos
todas las instrucciones juntas en un método completo para
llegar al espacio sagrado del corazón. Por ahora sólo
necesitan entender mentalmente lo que se les pide. La experiencia
real vendrá pronto: iremos al lugar donde el corazón
físico estará frente a nosotros, y en ese momento
veremos o sentiremos el campo toroidal con nuestra visión
interna que se encuentra alrededor del corazón, y nos
enfocaremos en el pequeño toro interno.
La forma
masculina de entrar al corazón
Ésta es la
manera masculina para entrar: cuando te estás moviendo
hacia el corazón y ves el campo toroidal más
pequeño, súbete encima de ese campo hasta que veas
el toro desde arriba. Este campo de energía es un vórtice,
como lo expliqué antes, girando y girando como agua que se
va por la cañería. Se mueve despacio en su parte
externa y más y más rápido hacia el centro, y
entonces cae por el centro (de nuevo justo como agua que se va por
la cañería). Para algunas personas el vórtice
se mueve en dirección de las manecillas del reloj y para
otras en dirección contraria a las manecillas del reloj. La
dirección en la cual está girando puede estar
relacionada con la preferencia sexual y parece que no tiene
importancia.
Para esta meditación, cuando veas la
parte superior del campo toroidal, ve o siente en qué
dirección se mueve. Entonces, como una hoja flotando en un
río, deja que tu espíritu repose en esta espiral de
energía.
Comienza por sentirte a ti mismo girando y
girando, despacio al principio, pero cuando te acercas al centro
empiezas a moverte más y más aprisa hasta que
finalmente entras al centro y empiezas a caer. No hay nada que
temer. Sólo déjate ir y caer. En un momento te darás
cuenta de que todo está muy, muy quieto.
Como si
estuvieras en el ojo del huracán, ahora estás dentro
del espacio sagrado del corazón. De verdad estás
ahí.
Es tiempo ahora de llegar al punto, de
finalmente tener la experiencia de tu espacio sagrado en el
corazón. Si así lo decides, las palabras escritas en
este capítulo te guiarán dentro de lo que miles de
personas han experimentado, lo más sagrado de lo sagrado,
tu propio corazón, la fuente de la creación. (Las
siguientes palabras están incluidas en el CD que viene
incluido en el libro para que no tengas que leerlo mientras haces
la meditación).
No tengas ninguna expectativa. Sólo
sé un niño y juega con las posibilidades. Si tu
experiencia es real, pronto lo sabrás. Recuerda lo que dijo
Jesús: "A menos que seáis como niños, no
entraréis en el reino de los cielos".
Preparándose
para la meditación
Encuentra un lugar que sea
perfecto para que medites. Pon un altar sencillo con una vela y
flores frescas. Escoge un lugar donde nadie te perturbe; si así
lo haces no sólo te será más fácil
meditar, sino que asegurarás tu exitoso regreso.
Usa
un cojín si te sientas en el suelo, para que la base de tu
columna descanse en él. Si estás en una silla, apoya
tus pies en el suelo y mantén tu espalda derecha. Si
permaneces de pie, encuentra tu centro de gravedad y balancéate
ligeramente o muévete, como tu cuerpo desee.
Para
esta meditación lo mejor es un lugar muy oscuro, mientras
más oscuro mejor. De hecho, en un principio aun la vela
puede interferir con esta meditación. Una vez que lo has
hecho varias veces, ya no es tan importante que esté
totalmente oscuro, ya que tú podrás entrar a este
lugar con sólo cerrar los ojos. Pero al principio es mejor
estar en la oscuridad. Y es mejor aún taparse los ojos con
unos tapaojos (mindfold o blindfold) [ver una referencia a estos
"tapaojos" aljínal] que bloquean completamente la
luz; entonces no importa si la habitación está en
completa oscuridad o no.
Cierra tus ojos y empieza a
respirar rítmicamente, hasta que el tiempo de inhalar y
exhalar sea igual.
Respira suave y confortablemente. Sigue
tu patrón de respiración y deja ir todos los
pensamientos de tu mundo; olvida las preocupaciones por un rato.
Sigue tu respiración por unos minutos hasta que estés
relajado y confortable. No hay ninguna prisa. Adonde estás
a punto de ir, no existe el tiempo.
Cuando sientas que todo
está bien, cambia tu atención de tu respiración
a tu visión interna y empieza la meditación de la
respiración de la unidad, el punto de partida para todas
las ceremonias sagradas.
La respiración de la
unidad
Para una descripción más extensa de la
respiración de la unidad, regresa al capítulo
cinco.
• Visualiza un lugar en la naturaleza que te
parezca muy hermoso y visualiza ese lugar con todos los detalles
que puedas. Si eres de las personas que no ven pero sienten de
otras maneras, usa estas otras maneras para ver; todos tenemos
nuestra propia manera. Siente el amor que tienes por la naturaleza
y la Madre Tierra. Deja que este amor crezca en tu corazón
hasta que lo sientas en todo tu cuerpo.
• Cuando
sientas que el tiempo es correcto, toma ese amor y ponlo en una
esfera pequeña y redonda, y con tu intención mándalo
hacia abajo profundamente hasta el centro de la Tierra. Deja que
tu Madre Divina sepa cuánto la amas. Deja que ella sienta
tu amor. Y espera a que la Madre Tierra envíe su amor de
regreso a ti.
• Cuando sientas que ese amor de la
Madre entra en tu cuerpo de energía sólo déjalo
moverse por todos lados y a cualquier lugar. Sólo déjalo
ser. Siente el flujo de amor entre la Madre Tierra y tú.
Puedes permanecer aquí todo el tiempo que desees.
•
Cuando sientas que el tiempo es correcto, sin romper el flujo de
amor entre tú y la Madre Divina, cambia tu atención
al Padre Divino. En tu visión interna, ve o siente un cielo
nocturno, las estrellas, la Vía Láctea, la
profundidad del espacio. Ve los planetas y la Luna brillando en el
cielo nocturno y siente la presencia del Sol escondido detrás
de la Tierra.
_ Permítete sentir el amor que tienes
por el resto de la creación y tu Padre Divino. Cuando el
tiempo te parezca correcto, deposita ese amor en otra pequeña
esfera y mándalo hacia los cielos con la intención
de que llegue directamente a tu Padre Divino. Mándalo a las
redes que rodean la tierra, al Sol o al Gran Sol Central. Deja que
tu Padre sepa cuánto lo amas... y espera.
_ Espera a
que el amor del Padre venga a la Tierra y entre en tu cuerpo.
Cuando lo haga, deja que se mueva de cualquier manera y a
cualquier lugar. No trates de controlar este amor, sólo
siéntelo.
• En este momento, la Sagrada
Trinidad está viva en la Tierra. La Divina Madre, el Divino
Padre y tú, el Divino Hijo o Hija, están unidos en
puro amor. Este es un momento sagrado por sí mismo, así
que sólo permanece con tus Padres Divinos y siente el
amor.
_ Desde este lugar de amor puro ábrete a ser
consciente de la presencia de Dios, quien está alrededor de
ti y vive dentro de ti. Simplemente sé consciente y siente
esta unión de fuerzas cósmicas y siente la
respiración de la vida.
Elige tu camino al
corazón
Elige de qué manera deseas entrar al
espacio sagrado del corazón: usando el vórtice
masculino del campo toroidal o el sendero femenino de tu intuición
solamente. No importa cuál método escojas; es tu
decisión.
Con tu intención y el poder de tu
voluntad, deja la mente y muévete hacia abajo, a la
garganta. Siéntela a tu alrededor y después sigue
hacia tu corazón físico.
Si escoges el camino
toroidal masculino, colócate arriba, sobre el corazón,
hasta que en tu visión interna puedas ver o sentir el campo
toroidal interno, el vórtice. Entonces, como una hoja
flotando en un río, deja a tu espíritu girar en el
movimiento del vórtice, en cualquier dirección que
esté girando. Siente cómo das vueltas una y otra vez
hasta que caes en el centro del vórtice. Continúa
cayendo hasta que sientas la quietud. Ahora estás en el
espacio sagrado del corazón.
Regresando al espacio
sagrado del corazón
Cuando entres al espacio sagrado
del corazón por segunda vez, es cuando vas a entrar al
espacio dentro del espacio, el que el Upanishad llama "el
pequeñito espacio dentro del corazón". Al
principio del libro dije que hay un pequeño espacio dentro
del espacio sagrado del corazón que es extremadamente
importante. Te pido que encuentres este lugar usando tu intuición
cuando entres al corazón por segunda vez. Este lugar lo
cambiará todo.
Entrar al espacio sagrado del corazón
por segunda vez es mucho más fácil y más
rápido.
Eventualmente, con la práctica, te
darás cuenta de que podrás entrar a tu espacio
sagrado en unos segundos.
· Simplemente cierra tus
ojos y comprueba o ratifica tu amor por la Madre Tierra y el Padre
Cielo sintiendo la emoción del amor que te conecta con
ellos.
· Siente tu ser dejar la cabeza y moverse
hacia la garganta. De ahí muévete hacia el corazón
y empieza a tararear el sonido que tú sabes que está
dentro del espacio sagrado de tu corazón. La vibración
de tu sonido te llevará muy rápidamente a tu espacio
sagrado. Y ya estás ahí. Es muy fácil cuando
conoces el camino.
· Con tu intención,
permítete ser guiado hacia el espacio pequeño dentro
del espacio sagrado del corazón. Este espacio es diferente
para cada persona, pero para todos tiene cualidades similares.
·
Cuando sepas que has encontrado este lugar de creación,
entra y familiarízate con el lugar y con lo que se siente
estar ahí. Date cuenta de que la vibración sube un
grado; nota que este pequeño espacio se siente
completamente diferente a cualquier otro lugar en el corazón.
Aquí es donde la creación empieza. Puede tomarte un
tiempo o puedes darte cuenta inmediatamente de dónde estás:
el Creador de toda la vida reside dentro de este espacio; dentro
de este espacio todas las cosas son posibles.
Los
estudiantes me han mostrado que una de las maneras más
fáciles de ver a Dios es pedirle a la persona que más
ames que venga a estar contigo en este lugar interno. Si tienes
más de una persona amada, escoge una. ¿Has visto la
película Contacto! La raza avanzada se presenta a la
terrícola, que estaba explorando conciencias superiores,
como su padre, a quien ella amaba más que a nadie. Esto le
hizo a ella más fácil aceptar lo que estaba
sucediendo.
Por eso invita a la persona más amada,
no importa si aún está viva o ha pasado a los otros
mundos, porque en este lugar todos los corazones están
íntimamente conectados. Cuando esta persona aparezca en tu
espacio interno contigo, no hay más guías que
seguir. Sólo deja que suceda lo que tenga que suceder,
porque Dios sabrá exactamente qué hacer.
Cada
día regresa a tu espacio sagrado del corazón y
continúa explorando. Es tu derecho de nacimiento recordar
quién eres en realidad y por qué estás aquí
en la Tierra. Tú eres un increíble hijo/hija de Dios
teniendo un sueño de que eres un ser humano en un pequeñito
planeta en medio de la nada. ¿Qué sucederá
cuando recuerdes quién eres realmente? Eso es algo que sólo
tú puedes saber.
Ahora conoces el camino a casa.
Dentro del espacio sagrado del corazón, todos los mundos,
las dimensiones, los universos, toda la creación encuentra
su nacimiento. ¡Interconectándose a través de
tu corazón están todos los corazones de toda la vida
en todas partes!
Drunvalo Melquizedek
|